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Supuestos prácticos
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Cómo estructurar un supuesto práctico paso a paso

El esquema que funciona en casi cualquier supuesto práctico de oposición, con los apartados en orden y el tiempo que conviene dedicar a cada uno.

Equipo de Opositor AI · · actualizado el 4 de septiembre de 2026

Foto: Allen Y / Unsplash

En un supuesto práctico, el contenido casi nunca es el problema. El problema es el orden.

Quien ha preparado la oposición sabe qué hay que hacer con un alumno que no participa, con una familia que no colabora o con un grupo que se desmadra en el patio. Lo que se pierde por el camino es la capacidad de contarlo de forma que el tribunal pueda seguirlo y puntuarlo. Un supuesto bien resuelto pero mal ordenado se lee como una lluvia de ideas.

Este es el esqueleto que aguanta en la mayoría de convocatorias. Sirve para Primaria, Infantil y las especialidades; en oposiciones de maestros por especialidad tienes cómo cambia la parte práctica en cada una.

Antes de escribir: diez minutos con el enunciado

Lee el enunciado dos veces. La primera, entera. La segunda, con el bolígrafo, subrayando tres cosas: los datos del contexto que vas a necesitar (curso, número de alumnos, características), las preguntas que te hacen (a veces son varias y se responde solo a la primera) y las palabras que delatan el tema de fondo (convivencia, inclusión, familias, evaluación, coordinación).

Con eso haces un esquema en sucio de siete apartados, que son los que vienen a continuación. Si el enunciado pide algo que no encaja, se añade; si un apartado no aplica, se reduce a dos líneas, pero no se elimina: el tribunal corrige con una plantilla y busca que estén todos.

1. Contextualización, pero corta

Empieza situando: qué centro, qué etapa, qué grupo, qué características relevantes. Y aquí la primera trampa: la contextualización no es un apartado para lucirse. Media página bien elegida vale más que dos de descripción genérica del entorno socioeconómico.

La prueba del algodón: si lo que has escrito en la contextualización serviría igual para cualquier otro supuesto, no está contextualizando nada. Solo ocupa sitio.

Lo que sí debe aparecer es aquello que vas a usar después. Si más adelante propones una medida para un alumno con desconocimiento del idioma, ese dato tiene que estar arriba. Si no lo vas a usar, fuera. Y una referencia al proyecto educativo del centro, que es donde la ley sitúa las decisiones de este tipo (artículo 121 de la LOE), ancla el supuesto en un centro que existe.

2. Identificación del problema

Antes de resolver, di qué hay que resolver. Parece obvio y se salta muchísimo.

Un párrafo corto nombrando el conflicto o la necesidad, y (esto es lo que distingue) separando lo urgente de lo importante. En un supuesto de convivencia, lo urgente es parar la conducta; lo importante es el trabajo de fondo con el grupo. Si lo dices explícitamente, el tribunal ve que entiendes la diferencia.

Aquí también va la información que te falta. Un supuesto real nunca da todos los datos; decir “necesitaría saber si existe informe psicopedagógico previo” o “comprobaría con el tutor del curso anterior” demuestra que has trabajado en un colegio, no solo en un temario.

3. Marco normativo, atado a lo que vas a hacer

Aquí es donde más se nota quién ha preparado y quién recita. Lo habitual es soltar un bloque de leyes al principio y no volver a mencionarlas.

Haz lo contrario: cita la norma en el momento en que justifica una decisión tuya. “Convoco a la familia, en el marco de la participación de las familias que recoge el artículo 121 de la LOE y la normativa autonómica de convivencia” vale más que una lista de cinco leyes desconectada del resto.

Las normas que sostienen casi cualquier supuesto son pocas:

  • La LOE en la redacción de la LOMLOE: artículo 1 (principios, entre ellos la equidad y la inclusión), artículo 71 y siguientes (alumnado con necesidad específica de apoyo educativo) y artículo 91 (funciones del profesorado: tutoría, orientación, coordinación).
  • El real decreto de enseñanzas mínimas de tu etapa: el 157/2022 en Primaria (artículos 6, 13, 14 y 16: principios pedagógicos, tutoría, evaluación y atención a las diferencias individuales) o el 95/2022 en Infantil.
  • El currículo, la norma de evaluación y el decreto de inclusión o convivencia de tu comunidad. Son distintos en cada una: tienes la lista en la página de tu comunidad.

Y concreta. Nombrar la ley entera es fácil; señalar el artículo que te da la razón es lo que demuestra manejo. Solo si estás seguro: un artículo equivocado resta más de lo que suma uno bien citado.

4. La intervención, con detalle suficiente para imaginarla

Es el corazón del supuesto y donde más puntos hay. El error más común que vemos al corregir es la actividad enunciada pero no desarrollada: “realizaremos una dinámica de cohesión grupal” y punto.

Una intervención puntuable responde a cuatro preguntas por cada medida:

  • Qué se hace exactamente.
  • Quién la lleva a cabo (tutor, equipo docente, orientación, familia).
  • Cuándo y con qué duración.
  • Cómo se sabe si ha funcionado.

Con dos o tres medidas desarrolladas así se puntúa más que con ocho enumeradas. Y si te sobra tiempo, lo añades; si te falta, has protegido lo importante.

Ordena las medidas por niveles: primero lo que haces tú en el aula (medidas ordinarias), después lo que implica al centro (coordinación, orientación, plan de convivencia) y por último lo que requiere a la administración o a servicios externos. Ese escalado es exactamente el que siguen los decretos autonómicos de inclusión, y el tribunal lo reconoce.

5. Atención a la diversidad, siempre

No es un apartado de relleno ni algo que se mete solo cuando el supuesto menciona a un alumno con necesidades. Casi cualquier propuesta admite la pregunta “¿y con este grupo concreto, cómo?”.

Basta con anticipar: qué harías si un alumno no puede seguir la actividad tal como está planteada, y qué harías si va muy por delante. Dos frases por medida. Es el Diseño Universal para el Aprendizaje aplicado, que el Real Decreto 157/2022 sitúa entre los principios pedagógicos de la etapa (artículo 6).

6. Evaluación de tu propia intervención

Otro apartado que se olvida. No es evaluar al alumnado: es decir cómo sabrás si tu intervención ha servido. Qué observarás, en cuánto tiempo, y qué harías si no funciona.

Un plan que contempla su propio fracaso se lee como un plan de alguien que ha estado en un aula.

Si el supuesto incluye evaluar al alumnado, recuerda que en Primaria es continua, global y formativa (artículo 14 del Real Decreto 157/2022) y en Infantil global, continua y formativa, basada en la observación (Real Decreto 95/2022). Y nombra el instrumento: registro de observación, lista de control, rúbrica, diario de clase.

7. Conclusión breve

Tres o cuatro líneas cerrando: qué se pretendía, qué se ha propuesto y con qué enfoque. Sin resumir todo otra vez.

Cómo repartir el tiempo

Si dispones de dos horas, una distribución que funciona:

FaseTiempo
Leer y subrayar el enunciado10 min
Esquema en sucio15 min
Redacción80 min
Relectura15 min

Esos últimos quince minutos no son opcionales. Es donde se cazan las tildes, las frases que se quedaron a medias y el apartado que te saltaste. Al corregir, las faltas de ortografía y acentuación aparecen en más de un tercio de los ejercicios, y son puntos que no cuestan estudio: cuestan releer.

Lo que cambia según la especialidad

El esqueleto es el mismo, pero el centro de gravedad se mueve:

  • En Primaria el peso está en la situación de aprendizaje y en la coordinación del tutor con el equipo docente.
  • En Infantil, en el periodo de adaptación, las rutinas, el juego y la relación con las familias.
  • En Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, en la evaluación de necesidades, el escalado de medidas y la organización del apoyo.
  • En Educación Física y Música, en el diseño de la sesión, la seguridad y las adaptaciones para quien no puede seguir la tarea tal como está.

Tienes cada caso desarrollado en las páginas de Primaria, Infantil, PT, AL, Educación Física y Música.

El error de fondo

Casi todos los supuestos flojos comparten la misma causa: intentar demostrar todo lo que se sabe. El tribunal no puntúa la cantidad de conocimiento volcado, puntúa la capacidad de resolver una situación concreta con criterio.

Un supuesto que responde a lo que se pregunta, en orden, con dos medidas bien desarrolladas y la normativa donde toca, gana casi siempre a uno que lo menciona todo. Y si quieres saber cómo reparte los puntos un tribunal entre contenido, estructura y redacción, lo contamos en qué mira un tribunal cuando corrige.

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